Apple presentó un MacBook Pro profesional con pantalla táctil. Es el primer Mac que incorpora control con los dedos en su pantalla principal y llega con una renovación profunda. El portátil estará disponible en versiones de 14 y 16 pulgadas; las reservas ya están abiertas.

La idea no es convertir el ordenador en una tableta ni prescindir del teclado. El equipo sigue apoyándose en el trackpad y las teclas, y el control táctil se suma como una opción para determinadas tareas. macOS 27 Golden Gate adapta gestos y menús, pero conserva la estructura visual habitual del sistema.

Una pantalla OLED táctil que cambia el panel, no el concepto

La pantalla, comercializada como PROLED XDR, utiliza tecnología OLED en tándem, con dos capas de píxeles que emiten luz propia. Esto permite obtener negros profundos y un contraste muy alto, además de un brillo máximo de hasta 2.000 nits con contenido compatible. La frecuencia de refresco varía entre 10 y 120 Hz gracias a ProMotion. El panel cubre espacios de color como P3 y Adobe RGB, algo útil para quienes trabajan con fotografía y vídeo. También se ofrece como opción un vidrio nanotexturizado para reducir los reflejos.

El sensor táctil está integrado en el panel, no superpuesto, con el objetivo de reducir el retardo entre el toque y la respuesta. Además de deslizar y pellizcar para ampliar, el sistema reconoce arrastres y gestos pensados para Mac, como mover diapositivas o tocar una ventana para reorganizarla. Muchas aplicaciones existentes interpretan el toque como un clic, así que no es necesario que todas se actualicen a la vez. En programas como Final Cut Pro, Logic Pro, Pixelmator Pro, Blender y DaVinci Resolve hay usos concretos para dibujar, mover clips o tocar instrumentos virtuales.

La bisagra se ha reforzado para que la pantalla no se mueva al tocarla, y la estabilización de vídeo ayuda durante las videollamadas. En las primeras pruebas, los gestos de pellizco y arrastre resultan fluidos, y algunos menús amplían su espacio al detectar un dedo. Sin embargo, los controles pequeños de las ventanas siguen dando problemas: los botones de la esquina superior izquierda no están pensados para tocarse cómodamente, y su ampliación automática puede ser algo lenta. Eso permitirá comprobar hasta qué punto el sistema está preparado para el control táctil.

Dynamic Island y un macOS que acepta el dedo sin renunciar a lo de siempre

En la parte superior de la pantalla aparece la Dynamic Island, que sustituye a la muesca. No es solo un elemento estético: desde ahí se puede acceder a Spotlight, las Actividades en directo y Siri AI, además de gestionar llamadas, AirDrop y la reproducción de música sin salir de la tarea en curso. Apple lleva así al MacBook Pro una de las señas de identidad del iPhone, adaptándola a un portátil con pantalla OLED táctil que sigue utilizando ventanas, menús y archivos.

El sistema interpreta los toques como clics, de modo que la mayoría del software existente puede responder al dedo desde el primer momento. Algunas aplicaciones incorporan gestos propios: permiten colocar clips en una línea de tiempo, tocar teclados musicales virtuales o manipular bocetos. Algunas actualizaciones de las herramientas creativas de Apple llegarán en noviembre; otras adaptaciones de terceros se irán incorporando más adelante.

Apple no plantea la pantalla táctil como algo obligatorio. Se puede usar con los dedos cuando convenga, pero el teclado y el trackpad siguen disponibles para quienes prefieran la precisión de siempre. El control táctil convive con los métodos tradicionales y permite que diseñadores, músicos, equipos de producto y desarrolladores prueben aplicaciones de iPhone y iPad sin salir del Mac. La idea es sumar una forma de interacción, no imponer un rediseño completo de la experiencia.

Más fino, más ligero y con la misma base de potencia

El rediseño reduce el peso: el modelo de 14 pulgadas ronda los 1,38 kilos y el de 16 pulgadas, los 1,82 kilos. También disminuye el grosor, en parte porque la pantalla OLED necesita menos capas que una pantalla mini-LED con retroiluminación. El sistema de refrigeración es nuevo y está pensado para mantener el rendimiento sostenido. Además, el logotipo de Apple iluminado vuelve a la tapa tras años de ausencia en el MacBook Pro.

En el apartado técnico, los chips son los M5 Pro y M5 Max, ya conocidos de la generación anterior. Las configuraciones llegan hasta 128 GB de memoria unificada y 16 TB de almacenamiento SSD. No son procesadores recién estrenados, pero acompañan el nuevo formato y la pantalla táctil. Quienes no quieran dar el salto pueden elegir un MacBook Pro de 14 pulgadas con M6 y pantalla convencional, desde 2.329 euros.

La conectividad incluye tres puertos Thunderbolt 5, HDMI, ranura SDXC, MagSafe y toma para auriculares, además de Wi-Fi 7 y Bluetooth 6. Los modelos con M5 Pro admiten hasta tres monitores externos; los que llevan M5 Max, hasta cuatro. La autonomía anunciada alcanza las 24 horas en las configuraciones más capaces, y la carga rápida recupera el 50 % en media hora. El equipo también cuenta con seis altavoces, micrófonos de calidad de estudio y una cámara Center Stage de 12 megapíxeles.

Precios en España y aspectos que conviene valorar

En España, el MacBook Pro con pantalla táctil cuesta desde 3.349 euros en la versión de 14 pulgadas y desde 3.949 euros en la de 16 pulgadas. Las versiones con M5 Max superan los 5.000 euros, y las configuraciones más caras pueden elevar el precio varios miles más. Por eso, conviene valorar las necesidades antes de confirmar el pedido.

La memoria y el almacenamiento se eligen al comprar el equipo y no se pueden ampliar después, algo habitual en los ordenadores con silicio de Apple. Aumentar la RAM o el SSD puede disparar el precio final, así que es importante pensar en el uso previsto: no es lo mismo editar vídeo en 8K que trabajar con documentos, navegar o hacer diseño de manera ocasional. También hay que tener en cuenta los extras, como el vidrio nanotexturizado, que elevan el coste.

Frente a la versión táctil, el MacBook Pro M6 de 14 pulgadas conserva el formato conocido y tiene un precio más contenido. La diferencia no se limita al control con los dedos: la pantalla OLED, la Dynamic Island y el rediseño distinguen el nuevo equipo del modelo de entrada. Para quienes ya tienen un MacBook Pro reciente, cabe preguntarse si esos cambios justifican la renovación. Para quienes vienen de un equipo antiguo, la propuesta puede resultar más atractiva, aunque requiere una inversión considerable.

El MacBook Pro táctil amplía la familia Mac, pero no supone una ruptura total. La pantalla OLED, el control con los dedos, la Dynamic Island y el cuerpo más ligero son sus principales novedades. El portátil conserva el teclado y el trackpad, mantiene los chips M5 Pro y M5 Max y utiliza macOS 27 para integrar el control táctil. En España, el precio parte de 3.349 euros y aumenta en las versiones de 16 pulgadas y las configuraciones superiores. La experiencia tendrá que demostrar si tocar la pantalla de un Mac compensa el coste y los pequeños inconvenientes de una interfaz que aún se está adaptando.